PUESTA A PUNTO DEL MATERIAL HISTÓRICO DESTINADO AL PROYECTO
26.12.25. Tras la constitución de nuestro Comité de Gestión se dio inicio al proceso de selección del diferente material de explotación que debía ser asignado a las composiciones del proyectado Tren Turístico «Bajo Aragón». Así, de entre el que posee la Fundación del Patrimonio Ferroviario, fue seleccionado el primer material que debía ir destinado a este servicio turístico-cultural. Las históricas locomotoras de vapor (titulares) o diésel (de apoyo), los coches de viajeros, de distintas clases y tipología, así como los vagones de mercancías, de diferente naturaleza, que deberán formar parte de los convoyes, quedaron con ello adscritos a esta iniciativa de alto interés social.



La mayor parte de este material se encontraba ya restaurado al día de hoy, después de muchos años de dilatado, constante y silencioso trabajo, en el que se han puesto en juego sacrificados e intensos esfuerzos humanos y económicos. No obstante, y de cara a su próxima entrada en servicio, todo él requería de últimos ajustes, engrase, pruebas, etc., con el fin de que en el momento de su entrada en explotación ordinaria no presentara la más mínima incidencia. En cualquier caso, y dada la dimensión que va tomando esta iniciativa patrimonial, al material asignado en un primer momento se ha decidido añadir otro más, a fin de acompasar su número y su importancia a dicha dimensión. Así, se ha decidido sumar al proyecto algún coche más de viajeros y varios vagones de mercancías de diferente tipología.



La decisión de añadir nuevos vehículos a los inicialmente asignados, ha conllevado la necesidad de intensificar las labores generales de restauración que la Fundación del Patrimonio Ferroviario realiza ordinariamente, cuyo ritmo ha tenido que verse acelerado en los últimos meses. Varios de los vehículos añadidos ya estaban en avanzadas fases de restauración, dentro de esa política de trabajo en curso. Sin embargo, algún otro no había sido todavía objeto de ningún tipo de actuación, encontrándose en el estado en que había sido preservado en su momento. Ello ha hecho incrementar tanto el personal implicado en estas labores como los presupuestos destinados a este objetivo, cuyos primeras labores han sido las de chorreado, imprimado y pintado de las estructuras metálicas de varios de ellos.



Entre los trabajos desarrollados a este respecto figuran los ejecutados en vagones plataforma, bordes máximos y cisternas. El mayor reto lo constituye, sin duda, todo cuanto tiene que ver con su recuperación funcional para la circulación, apartado en el que resulta imprescindible la retirada y torneo de ejes, la recarga de cojinetes de fricción, el desarme y recomposición de ballestas de suspensión, el desmontaje y ajuste de la timonería de freno, el retorno a la funcionalidad del husillo de mano, etc. Otra dificultad no menor radica habitualmente en la recuperación de otras diversas piezas móviles de su estructura superior, tales como bisagras, anclajes, palancas, etc., muchos de cuyos elementos deben ser recompuestos o, incluso, fabricados de nuevo.



Caso especial es de los vagones cisterna. En primer lugar porque su amplia superficie metálica ha propiciado a lo largo de sus décadas de servicio una constante corrosión que, en ocasiones, llega a ser muy profunda y acusada. Ello obliga en la mayoría de las ocasiones a que las labores de chorreo de arena para su saneado, previo a la imprimación, deba ser muy minuciosa y concienzuda, prolongándose varios días de intenso trabajo. No menos problema ofrecen los conductos de descarga y bocas y grifos de cierre, pues rara es la ocasión en que no se hallan absolutamente obstruidos y bloqueados e inútiles todos sus mecanismos de apertura y cierre. Sin embargo, y gracias a tan intensos trabajos, también los vehículos últimamente añadidos a los asignados al proyecto, van quedando progresivamente terminados.
